Adrián arrojó la maleta de Elena sobre el suelo de mármol. Su esposa, embarazada de siete meses, le suplicó que revisara nuevamente los documentos, pero él ya había decidido creer las acusaciones de su madre.
Victoria aseguraba que Elena había transferido una gran cantidad de dinero desde las cuentas familiares. Cuando Elena intentó defenderse, Adrián la abofeteó y le ordenó abandonar la mansión. Desde la escalera, Victoria observaba satisfecha.
Antes de que Elena pudiera recoger su maleta, la puerta se abrió. El abogado Salgado entró con el testamento de Ricardo, el padre fallecido de Adrián. Frente a toda la familia anunció que la verdadera propietaria de la mansión era Elena.
Ricardo había descubierto que Victoria llevaba años retirando dinero de la empresa para cubrir sus deudas. También descubrió que había utilizado la computadora de Adrián para fabricar las transferencias que incriminaban a Elena. Antes de morir, entregó las pruebas al abogado Salgado y modificó su testamento.
La mansión y la mayoría de las acciones de la empresa pasarían a Elena. Ricardo confiaba en ella porque había rechazado el dinero que Victoria le ofreció a cambio de abandonar a Adrián. Además, quería garantizar que su futuro nieto estuviera protegido.
Salgado mostró una grabación de seguridad en la que Victoria aparecía entrando al despacho durante la madrugada. Incapaz de continuar mintiendo, Victoria confesó que quería expulsar a Elena antes del nacimiento del bebé para conservar el control de la fortuna.
Adrián intentó pedir perdón, pero Elena lo interrumpió: “No me expulsaste solamente de esta casa. Destruiste nuestro matrimonio cuando decidiste castigarme sin escucharme.”
Elena le dio a Victoria cuarenta y ocho horas para marcharse y entregó las pruebas a las autoridades. Permitió que Adrián estuviera presente en la vida de su hija, pero se negó a regresar con él hasta que demostrara con hechos que había cambiado.
Meses después, Elena dio a luz a una niña sana. Adrián estuvo presente, aunque comprendió que pedir perdón no borraría lo ocurrido. Al elegir ciegamente a su madre, había perdido la confianza de la mujer que siempre intentó protegerlo.
